Escribo historias y las subo en barcos de papel, echándolas a navegar desde algún muelle existencial. Aunque su destino final sea el naufragio, me gusta soñar que lo esquivan navegando ríos de tiempo, deteniéndose de tanto en tanto en alguna orilla vital para ser leídas.

Laberinto de sombras es una novela ambientada en Morata de Tajuña, el pueblo de mi madre y mi abuelo. Narra la historia de Rogelio Gómez Bono, un argentino que, al recibir el temprano diagnóstico de Alzheimer, en lugar de sentarse a esperar que las cosas sucedan, inicia una fantasiosa lucha para evitar partir hacia uno de los exilios más dramáticos a los que una persona pueda verse expuesta en vida. Para ello regresa al pueblo de sus antepasados a caminar sobre su memoria, al andar sus calles se cruzará con la historia de su familia, la de una época de Morata, la del fiero tiempo de la guerra civil y la de la Batalla del Jarama, ese trascendental enfrentamiento. En el recorrido que hará antiguas voces le hablarán de otros tiempos y las voces actuales lo abrazarán con afecto.

La descripción de esta novela, que fue la primera que escribí, es, en primer lugar y en muchos sentidos, la descripción de las historias de la Guerra Civil Española y del exilio Republicano que, en boca de mi tía abuela Pilar y de mi madre, poblaron de imaginación mi infancia y adolescencia para ir signando mi destino escritor. A ello se sumó mi propia declaración testimonial sobre los tiempos de la dictadura que asoló a la Argentina, que no solo obligó a muchos a partir al exilio, en algunos casos a refugiarse en tierras de sus mayores en lo que di en llamar el contraexilio, sino que generó 30000 desaparecidos que fueron torturados y muertos y madres a las que le arrancaron sus hijas o hijos para entregárselos a apropiadores que cometerían el atroz delito de robarles la identidad. 
La historia habla de un encuentro que se hizo esperar, de años de desamparo y heridas que nunca dejaron de sangrar. En su trama el lector podrá ser testigo de un pasado que aún es presente. De una familia desgarrada por el dolor, el vacío que genera la pérdida violenta de los seres amados, la injusticia de una época negra y de un hombre que está solo, espiritualmente atado a una enorme piedra que arrastra eternamente.
Ni la distancia ni el tiempo logran curar las heridas, el dolor solo se supera transitando el camino de la verdad y el reconocimiento. Ese es el recorrido que deberá transitar Jorge Ricciardi para poder por fin sentirse libre y dueño de su propia vida. Los invito a acompañar, en su recorrido y anagnórisis, a los protagonistas de esta novela.

Renato Siciliano recorre el intrincado camino de quien vive y siente muy intensamente cada paso por el que atraviesa su andar. Más cercano a la figura del antiheroe. Un día, en uno de sus habituales soliloquios, Pascual Gaetano, su entrañable guía y amigo, revela: "la vida se representa como un constante peregrinaje de sueños perdidos y entonces, todo aquello desaparecido se va convirtiendo en imagen ideal, quedando a salvo del deterioro del tiempo, convirtiéndose en grato y dulce recuerdo que, como firme bastón, sostendrá nuestro paso en los nuevos caminos que inevitablemente comenzaremos a andar".
De los ideales de una época, de la lucha por alcanzarlos, del amor, de la vida y la muerte, del bien y del mal trata esta historia en la que Renato intentará vivir su vida, antes de que sea demasiado tarde.
Una vez más, Romano, nos invita a ser parte de una historia cautivante y emotiva.

La inesperada interrupción de un vuelo con destino a Londres, que obligará a un aterrizaje de urgencia y a la permanencia obligada por unos días en la Guayana Francesa, una sucesión de encuentros y desencuentros que recorren las geografías de Argentina, México, España y Perú entre Álvaro, Baltasar y Sabina, los personajes. Un viaje a lo más profundo del ser de cada uno de ellos, para confrontar con sus propias verdades. Restos de sus existencias que llegan hasta sus costas para que vayan transitando el camino del reconocimiento. Los mezquinos intereses del mundo que a través del tiempo se van devorando a si mismos para resignificarse en nuevas voracidades, y la rebeldía de quienes en todas las épocas se han enfrentado con esos intereses sin importarles las consecuencias de su decisión. Es esta una historia en la que prevalece a su largo la permanente y por momentos desesperada búsqueda de la identidad, lo que nos mantendrá en vilo durante su lectura aguardando cual será el desenlace.
Como dice en una parte: "He visto a muchos merodear por su propia existencia adueñándose de rígidas estructuras en las que asientan falsas certezas, para anular su verdadero sentir. Y conozco a otros que un día, sin importarle el el temor al abismo que les provoca el movimiento de sus cortezas interiores, revisan alma adentro, buscando su mejor verdad. Algunos lograrán encontrarla..."

Reseña hecha por Tatiana Yedid, México, junio 2020:

POMPILIO MADRIGAL narra la historia de dos hombres que se hermanan a través de un lazo superior al de la sangre, el de la elección.

Pompilio es un artista que cautiva a través de sus palabras “con alma de bandoneón”, un alquimista que le pone cuerpo a la palabra y “coloca miradores transformando cualquier camino en excepcional”. Un ser que convierte sus secretos en magia.

Eulogio, un novelista hambriento de detonadores, se ve hechizado por la personalidad de Pompilio y acepta a ser parte de un espectáculo que los lleve de gira por España. El recorrido significa mucho más que una aventura. Es “la búsqueda de un futuro que rescate el pasado”, el goce de la complicidad y la compañía que se sabe temporal. Juntos deciden descifrar el lenguaje de las casualidades y se arriesgan a que la presencia de uno atraviese la existencia del otro.

En ese momento aparece Dana dispuesta a sacrificar su ordenada vida para descubrir sus posibilidades con Eulogio. Lo que pintaba para una envidiable complicidad se convierte en un trío donde se adivina la disonancia.

Juntos, inician un viaje donde las palabras son protagonistas que develan y esconden, donde los silencios gritan al oído de la amistad. Entre los tres comienzan a escribir la historia de tres ríos que al confluir desbordan su caudal.

Pompilio Madrigal es una hermosa novela que nos confronta con la imprescindible utopía de la felicidad, con nuestra propia búsqueda de respuestas, susurrándonos al oído que “es uno mismo quien elige el pasillo por el cual irá equivocando el camino” y que cada cual deberá aceptar su ineludible dosis de soledad.

Un adolescente, una despedida, un alma que parte y se parte. Su recorrida por el mundo con la inseparable compañía de un bandoneón y cargando la nostalgia del primer amor. Un encuentro en un bar, una larga y profunda conversación y la historia de un descenso a lo más profundo de si mismo son los ejes centrales de esta novela en la que suautor nos pinta con sencillez las andanzas de un ser humano que aprende a vivir a pesar del dolor. Dice, Teodoro, el personaje:"...como la instantánea de algo bueno, seguramente quedé atado a esa, su imagen me quedó como la de una foto que no es modificada por el paso de la vida, de esas que uno atesora y que mira cuando algo lo aflige"
Esta historia está dedicada a todos aquellos náufragos que ya se embarcaron y a los que aún permanecen en las costas de sus vidas.

El porqué de este libro
Si desando mis caminos en búsqueda del momento en el que apareciera la pulsión que me llevó a escribir, sin ninguna duda voy a llegar a la casa de Banfield con sus calles de tierra, a las plantas de mandarina del jardín del frente, a aquel enorme patio trasero con cañaverales y por sobre todo a la imagen de Pilar Pérez Zubizarreta, mi tía abuela nacida en Deba, Guipúzcoa. Del suelo vasco ella emigraría a Morata de Tajuña, lugar que le depararía tiempos de dolor y de grandes pérdidas. Luego de la derrota republicana, una vez que mi madre regresara del horror de Argeles Sur Mer y otros similares, la acompañaría en el exilio a Argentina, para convertirse aquí en la entrañable abuela que iluminó con amor mi infancia y adolescencia, en cada una de las tantas ciudades en las que viviéramos, hasta que una tarde de octubre en Tandil, se durmió apaciblemente mientras me tomaba la mano.
La recuerdo en el patio de la casa de Banfield, sentada en una reposera, acariciándome el pelo mientras me enseñaba geografía, interrogándome luego sobre las capitales del mundo, hablándome de su vida, de hadas vascas, de sueños, de la crueldad de la guerra, de la nostalgia por su tierra y contándome todo tipo de historias. Hoy, estoy seguro de que cada uno de esos relatos, que fueron muchísimos, están de algún modo presentes en todo lo que yo llevo escrito, ya sea de forma manifiesta o en jirones de existencia que se abigarran en los textos.
Los indescifrables movimientos del destino me llevaron hace muy poca a estar en Deba por primera vez. Allí, entre los pliegues de la hospitalidad que impera en ese pueblo, volví a sentir su entrañable compañía y me sentí aquel niño embelesado por sus relatos.
Me pregunto por qué tardé tanto en llegar a Deba y me respondo que tal vez no fue demora sino el tiempo que demandó andar los caminos que necesité recorrer para llegar allí.
Con la mágica idea de visibilizar la conjunción del alma con la tierra a la que se pertenece, edito en su pueblo este libro. Se me ocurre que de esta manera, los descendientes de sus coterráneos sabrán que Pilartxo, la hija del boticario, jamás olvidó sus raíces debarras, y que allá lejos, cruzando los mares, me inculcó el amor a su origen y pobló mi mundo de historias: para que yo ejerciera el oficio de escritor y un día de primavera regresara de su mano a Deba.

Como gesto de bienvenida a mi universo escritor dejo aqui de regalo este libro. Si querés podes descargarlo gratis

En proceso de escritura:

Navegando en barcos de papel

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